lunes, 11 de agosto de 2014

En el ♥ no se manda (Capitulo 39)



Capítulo 39

AVISO: El final es un poco hot. Es la primera vez que escribo algo hot, así que espero que esté bien y os guste.

|Narra Justin| 
 
      El miedo. Una sensación desagradable que atraviesa el cuerpo, la mente y el alma, una sensación que puede deberse a algo que pasó anteriormente o que puede llegar a pasar, una sensación que hasta el más fuerte y valiente puede llegar a sentir.

      Yo, la persona fuerte y mujeriega que conoció a la chica de sus sueños, he llegado a enfadarme, he reído, llorado, pero sobre todo tengo que admitir que he tenido miedo. Como dije antes todo el mundo puede llegar a tener miedo, porque el miedo es un sentimiento que aunque intentes ocultarlo está ahí, y tarde o temprano termina por salir.

      Miedo, eso es lo que siento en estos momentos, miedo a lo que el doctor tenga que decirme. Me encuentro frente al escritorio de la consulta viendo como Marcos y el doctor Aguilar, tío de Marcos y ____, tienen una conversación profesional de la que no me estoy enterando.

      Entre mis padres, ____, Marcos y yo decidimos que solo Marcos me acompañaría al hospital mientras mi madre y ____ iban a hacer algunas compras y mi padre a rentar unos coches para poder movernos por Francia.

      Llevamos aquí más de cuatro horas, me han hecho las mismas pruebas que me hicieron en los EE.UU y cuando el doctor tuvo los resultados en sus manos les hecho un vistazo junto con las antiguas pruebas, después llamó a Marcos para hablar con él más alejados de mí y ahora me estoy desesperando por saber lo que está pasando con mi vida.

-¿Pueden dejar de cuchichear y decirme lo que está pasando? -Pregunto frustrado.

      Marcos y su tío me miran fijamente por unos segundos y después se acercan a mí, sentándose cada uno en sus respectivos asientos.

-Te voy a ser completamente sincero Justin, después mi sobrino se encargará de explicarle a tus padres. -El rostro del doctor está completamente serio, eso me hace pensar que nada bueno está pasando. -He comparado las pruebas que te hicieron en los EE.UU con las que te hicimos hace cuatro horas. El tumor ha avanzado mucho desde la primera vez, y cada vez está avanzando más. En mi vida he visto un tumor crecer tan rápido como lo está haciendo contigo y tenemos que intervenir ya. Con el tratamiento correcto y tres sesiones de quimioterapia por semana en unos tres meses podremos intervenir en el tumor, pero necesitamos que pare de crecer. -Me quedo en shock, sin saber que hacer o decir, siento la mano de Marcos acariciar mi espalda y eso me reconforta aunque me hubiera gustado que ____ estuviera aquí.

-Tranquilo Justin, el doctor lo ha dicho, con el tratamiento adecuado y la quimio podrás estar mejor.

-¿Está seguro que me podré curar con el tratamiento y la quimio doctor? -Pregunto aún en shock.

-Eso no lo podemos saber hasta que no veamos el efecto del tratamiento Justin. De algo sí que te tengo que prevenir, la quimioterapia es muy dura, se te empezará a caer el pelo y tendrás ganas de vomitar, lo mejor que puedes hacer cuando te den la quimio es orinar, pero no se te va a hacer fácil, te va a costar incluso orinar, pero eso es bueno en la quimio.

      Alexander, así se llama el doctor, se levanta de su asiento y sale de la consulta, unos minutos después regresa con una pequeña cajita que le entrega a Marcos.

-Una inyección de ese tratamiento todas las noches antes de dormir. -Le dice a lo que Marcos asiente. -Y tu Justin vas a venir martes, jueves y domingo  hasta que vea conveniente para las sesiones de quimio. -Agarra una hoja y un papel y escribe en él. -La cita de mañana será a las diez de la mañana. Empezamos con la quimio. -Me entrega el papel y lo cojo. 

-Gracias tío, no sabes lo que significa esto para ella. -¿Ella? ¿A quién se refiere Marcos? Marcos y yo nos levantamos de nuestros asientos y caminamos hacia la puerta.

-Me gustaría conocerla, saber cómo es, debe ser toda una mujer. -Dijo el doctor mientras sonreía.

-Pero será mejor que no te vea por el momento, tienes la misma cara que su padre y ella no lo ha pasado bien con ese señor. -Y ahí es donde me doy cuenta de que hablan de ____, mi bonita.

-Lo sé, su madre me llamó y me lo contó. -Se veía triste y... ¿decepcionado? 

-Tío, tenemos que irnos, nos están esperando para almorzar.

      Y tras un asentimiento por parte del doctor Aguilar salgo junto a Marcos de la consulta y del hospital al encuentro de mis padres y _____.

***

      Durante la comida Marcos explica a mis padres y a _____ todo lo que su tío nos dijo esta mañana. Después los cinco volvimos al hotel. Al parecer mi madre y ____ encontraron una casa perfecta para quedarnos el tiempo que estemos en Francia.

      Ahora mismo nos encontramos en la nueva casa instalándonos. Esta casa es bastante grande y acogedora, tiene una sala pequeña que solo contiene cuatro sillas bastante cómodas, una mesa que en su centro tiene un jarrón con flores preciosas de plástico y un espejo a la derecha. En esta sala se pueden observar dos puertas, una a la derecha justo al lado del espejo y otra frente por frente a la puerta de entrada. Y a la izquierda unas escaleras que suben hacia otra planta.

      Si entras por la puerta de la derecha te encuentras un gran salón muy bien decorado. En él hay un gran ventanal que da a la terraza y a una gran piscina con césped a su alrededor. Y en la otra puerta te encuentras una gigantesca cocina con comedor incluido.

      Las habitaciones se encuentran en la planta de arriba, son cinco habitaciones y dos cuarto de baño. 

|Narra ____|

      Termino de guardar mi ropa y la de Justin en el armario con ayuda de Pattie, hemos hablado de muchas cosas y la verdad es que me ha hecho bien hablar con ella. A la hora de escuchar y dar consejos Pattie es la mejor, me ha encantado escucharla y contarle mis problemas, ella me ha dado consejos que creo que me van a ayudar.

-Bueno cariño, esto ya está, me voy a preparar la cena. 
-Pattie se despide y sale de la habitación.

      Me vuelvo a quedar sola. Me tumbo sobre la cama y cierro los ojos, no puedo evitar pensar en todo lo que Marcos nos ha contado en el restaurante, estoy feliz porque sé que Justin tiene una oportunidad, pero a la vez tengo miedo de lo que pueda pasar.

-Hola. -Abro los ojos y me encuentro con esos ojos mieles que me vuelven loca. Justin se ha tumbado junto a mí y me mira fijamente. -¿En qué piensas?

-En todo. -Me pongo de lado para quedar más cerca de Justin y poder verlo mejor. -¿Sabes? Estoy feliz, hay esperanzas para ti mi amor. -Digo dulcemente.

      Justin sonríe y se acerca a mí, plantando un casto beso en mis labios. Sonrío por el tacto de sus labios, se le nota nervioso con todo esto de la quimio pero también lo veo feliz.
-Te amo bonita. -Sonrío como una tonta enamorada.
-Yo también te amo mi amor. -Acaricio su mejilla y lo beso dulcemente.

-Por cierto nena. -Justin se separa de mí y mira su reloj. -Será mejor que te vayas preparando y te pongas muy guapa, tengo una sorpresa para ti. -Me sonríe.

      Acto seguido Justin se levanta de la cama y sale de la habitación. Yo me levanto y busco en el armario algo bonito para ponerme. ¿Dónde me llevará Justin? ¿Qué ropa sería la adecuada? Saco la ropa interior de los cajones y decido meterme a duchar, ya después escogeré la ropa.

      Entro al cuarto de baño y enciendo el grifo de la ducha para que el agua se temple, mientras tanto me voy deshaciendo de toda mi ropa. Entro en la ducha y dejo que el agua tibia cubra todo mi cuerpo limpiándolo. Enjabono mi cabeza y la aclaro con el agua, después repito la misma acción con mi cuerpo y todo mientras pienso en la sorpresa que pueda tener Justin para mí. 

      Salgo de la ducha y me enrollo una toalla pequeña en la cabeza, con una más grande seco mi cuerpo y después coloco mi ropa interior. Salgo del cuarto de baño y me encuentro a un Justin vestido con unos vaqueros oscuros y una camisa celeste, la verdad es que está muy guapo. Me dirijo al ropero con un poco de vergüenza por estar en ropa interior frente a él, pero la verdad ya no me importa, porque no es la primera vez que me así. Vuelvo a abrir el armario y me quedo observando mi ropa.

-¿Me ayudas a escoger algo que ponerme? -Me giro para mirarle y veo en su mirada algo de picardía. -Y deja de mirarme así.

-Tú me provocas. -Se levanta de la cama y se dirige a mí, vuelvo a mirar el ropero y siento sus manos en mi cadera. 
-Estás muy deseable en ropa interior. -Besa mi cuello y me estremezco.

-¡Ya! -Doy un codazo amigable a su barriga. -Ayúdame a escoger que me pongo. No sé a dónde vamos y no tengo ni idea de cuál sería la ropa adecuada.

      Justin ríe y se acerca al armario sacando de él un vestido rojo de volantes que me entrega con una risa pícara.

-¿Por qué tienes esa sonrisa en la cara y eso mirada? 
-Pregunto desafiante.

-Porque me estoy imaginando el cómo te voy a quitar este vestido cuando regresemos. -Se acerca a mí y empieza a hacerme cosquillas en el cuello con sus pequeños pelos de la barba.

-Deberías afeitarte un poco. -Le digo entre risa.

-Siento desilusionarte pero no lo voy a hacer, me siento mayor con barba. -Río a carcajadas sin poder evitarlo.

|Narra Justin|

      Lo mejor que una persona puede ver en este momento es la risa de mi chica, verla reír es como el cielo para mí, es lo mejor que me puede pasar, porque cuando ella ríe yo soy feliz.

-Termina de prepararte anda, te espero abajo. -Le doy un casto beso en los labios y salgo de la habitación.

      Me siento en el sofá mientras espero a ____, mi madre se acerca a mí y se sienta a mi lado.

-¿Pudiste alquilar el restaurante para los dos solos? 
-Pregunta interesada.

-Sí, y también me dio tiempo de ir a dar una vuelta para buscar un lugar donde llevarla después. -Miro a mi madre y se la ve entusiasmada. -Por cierto, gracias por entretenerla mientras yo iba a prepararle esto.

-Lo hago por los dos hijo, ella es una chica estupenda, no la pierdas nunca Justin. -Paso mi lengua por mis labios. Mi madre me da un beso en la mejilla y se va para la cocina.

      No pasa mucho tiempo hasta que ____ aparece por la puerta del salón, lleva puesto el vestido que le dije con unos tacones negros, está guapísima.

-¿Nos vamos? -Me pregunta muy dulce. Le vuelvo a echar una mirada de arriba a abajo y me acerco a ella, cojo su mano y entrelazo nuestros dedos.

-Estás hermosa. -Doy un casto beso en sus labios y camino con ella hasta la salida. -Mamá nos vamos. -Grito desde la puerta.

-Vale. -Escucho gritar a mi madre.

      Le abro la puerta de uno de los coches que compró mi padre a mi chica y esta me lo agradece. Rodeo el coche y entro en el asiento del conductor. Arranco y salgo del aparcamiento camino al restaurante.

-¿Dónde vamos? -Me pregunta impaciente.

-Primero a cenar. -Sonrío.

      La llevo al restaurante, bajamos del coche y entramos en él. Debo reconocer que los camareros se lo han currado, les dije que con un camino de rosas hasta nuestra mesa bastaría, pero también le han puesto unas pequeñas velas, esto está hermoso. 

|Narra ____|

      Quedo impresionada al entrar al restaurante, un camino de rosas con pequeñas velas, esto es increíble, perfecto.

-No... ¿No hay nadie en el restaurante? -Pregunto

-No, esta noche el restaurante es sólo tuyo y mío. -Siento la mano de Justin agarrar la mía y entrelazar nuestros dedos. -Vamos. -Susurra en mi oído y caminamos por el camino de pétalos de rosas.

      Al final del camino me encuentro con una mesa completamente decorada, y podría jurar que es aún más bonita que el caminito de rosas.

-Esto es perfecto Justin. -Una lágrima de felicidad se escapa de mi ojo derecho pero es retirada rápidamente por Justin.

-Esta noche nada de lágrimas bonita. -Su voz suena tan dulce y calmada que ahora entiendo el motivo de esta noche. 

      Nos sentamos en la mesa y pedimos las comidas, mientras nos la traen Justin y yo planeamos nuestra vida juntos, porque si de una cosa estoy segura es de que quiero estar toda la eternidad con él. Hace mucho tiempo que entendí que necesito a Justin tanto como necesito el aire para respirar. Sin él me muero.

      Los camareros nos traen la comida, empezamos a comer entre risas y tonterías, alguna que otra guerra de comida, besos y cariñitos. 

      Después de casi dos horas en el restaurante decidimos salir de allí. Montamos en el coche y le pregunto a donde me va a llevar, pero como siempre no me dice nada, antes de llegar a nuestro destino Justin me pide que me vende los ojos con una venda que él ya tenía preparada y después de discutir con él en si ponérmela o no accedo. Seguimos en el coche como 15 minutos más, y cuando por fin lo para me siento aliviada, no me gusta ir en un coche sin ver nada.

      Siento como Justin baja del coche y abre mi puerta, me ayuda a bajar y lo primero que siento es una brisa muy confortante, huele a Mar y escucho como las olas llegan a la orilla, sin duda estamos en una playa.

-Huele a mar. -Digo mientras aspiro el olor del mar.

      Justin me abraza por detrás y así caminamos hasta dios sabe dónde. Paramos frente a algo y sigo oliendo el a mar, esta sensación me encanta.

-Descálzate nena. -Susurra Justin en mi oído, hago lo que me pide y me quito los tacones, sintiendo el tacto de la arena sobre mis pies. Caminamos un poco más pero no por mucho tiempo, siento como el agua del mar baña mis pies, está fría. -No te quites aun la venda. -Justin se retira de mí. -Quítatela ahora nena.

      Me quito la venda y me lo encuentro a unos metros alejado de mí, mirándome sonriente. Cierro los ojos y aspiro el aire del mar.

-Me encanta esta sensación. -Abro los ojos. -No sé para qué me vendas los ojos si desde que salí del coche supe que estábamos en una playa.

-¿Pero no te ha parecido más emocionante con los ojos vendados? -Pregunta y yo río. 

      Siento unas gotas de agua chocar contra mí y me doy cuenta de que Justin me ha tirado agua. Abro la boca en señal de indignación y me adentro un poco más en el agua salpicándole un poco.

      Nos quedamos un rato jugando en el agua y termino por salpicarle una vez más y salir corriendo hasta la orilla, estoy empapada. Corro para que no me alcance pero es inútil, Justin me alcanza y hace que los dos caigamos a la blanda arena, él encima de mí. 

      Nuestras caras se van uniendo cada vez más y siento la mano de Justin recorrer mi cuerpo hasta llegar al comienzo de la parte baja de mi vestido. Sus labios rozan los míos dulcemente y después los captura apasionadamente, rodeo su cuello con mis brazos y enredo mis dedos en su pelo. Poco a poco Justin retira mi vestido sin dejar de besarme. Agarro la parte baja de su camisa y se la quito, ambos nos separamos por falta de aire.

-Te deseo tanto. -Dice Justin mientras da pequeños besos en mi cuello.

-Yo también te deseo mi vida. -Digo entrecortadamente.

      Siento como Justin traza un camino de besos desde mi cuello hasta mi vientre, pasando por mis pechos y quitando mi sostén. Vuelve a subir hacia arriba y después hacia abajo haciéndome estremecer. Siento sus manos en el filo de mis bragas y como las retira, para después en un rápido movimiento quitar sus pantalones y sus boxes y ponerse en su miembro erecto el preservativo, introduciéndolo en mi feminidad y haciendo que yo muera de placer.

-Oh! -Gime Justin. -Esta noche es solo nuestra mi amor, esta noche tú y yo vamos a hacer el amor como nunca antes.

      Empieza con unos movimientos suaves, haciéndome gemir y estremecer cada vez más, poco a poco va aumentando el ritmo haciéndome llegar al cielo y al paraíso, con cada embestida me demuestra todo lo que siente y me hace querer más. 

-¡Oh Dios nena! -Gime y yo junto con él, ya casi llegamos al clímax y va aumentando cada vez más el ritmo hasta que juntos llegamos al clímax.

-Te amo nena, eres todo lo que necesito y deseo.

-Sin ti no sé lo que haría Justin, siento que si algún día me faltas yo me moriría.
 
***

Bueno espero que os haya gustado, siento haber tardado en subir pero no he tenido mucha inspiración. Os quiero, gracias por leer.

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