Hola chicas, os quería pedir perdón porque dije que subiría un maratón de 4 o 5 capitulos, pero solo voy a subir 3. Lo que ha pasado es que he tenido otras cosas que hacer y no me ha dado tiempo ha escribir más, me iba a esperar a escribir otro capitulo más y después publicar 4 capitulos pero ya quería subir porque llevo mucho tiempo sin publicar. Voy a subir 3 capitulos y os prometo que en esta semana tendréis por lo menos un capitulo más para leer a parte de estos tres que subo ahora. Os quiero y espero que os guste el mini maraton :)
CAPITULO 20
Todo está oscuro, no hay luz en la calle y me arriesgo a caer al suelo,
pero eso no me impide correr para llegar a casa. Le prometí a mamá que no me
demoraría y ya es tarde. Me dispongo a cruzar la carretera. Es verdad que está
oscuro pero se puede identificar dónde está la acera o si alguien se interpone
en mi camino, aunque no hay nadie por la calle, lo que es extraño para ser
viernes.
No
vienen coches así que voy a cruzar, cuando voy por la mitad de camino una luz
se enciende y un coche viene a toda prisa hacia mí. Me quedo congelada en medio
de la carretera, el miedo se ha apoderado de mí y las piernas no me responden,
no me puedo mover. El coche está cada vez más cerca y cierro los ojos con
fuerza, al ver que no pasa nada abro los ojos poco a poco y veo que el coche se
ha detenido y un hombre que no consigo ver sale de él.
-¿Estás bien chica? -Me pregunta con su voz
grave. Una voz que asusta. No puedo ver su cara, la luz del coche me da de
lleno en la cara y me ciega.
-Sí. -Consigo decir en un susurro.
-Ten cuidado cuando cruces la calle chica,
podrías ser atropellada por un coche, y más en una noche tan oscura. Deberías
volver a casa antes de que algo te pueda suceder.
Tiene razón, este señor tiene razón, pero estoy segura que ningún coche
venía cuando me dispuse a cruzar la calle. Siento un golpe fuerte en la cabeza
y noto que me caigo, pero antes de caer al suelo unos brazos me atrapan.
Después de eso ya no veo nada más. Creo que me quedo inconsciente, hasta que
despierto.
Me
duele mucho la cabeza, no recuerdo nada, ¿qué habrá pasado? Abro los ojos
lentamente, ¿dónde estoy? No conozco este lugar. Oigo dos voces hablando.
-Prométeme que después de esto me dejarás en
paz. Con esto pago mi deuda, tu lo prometiste.
-No te preocupes hombre. Siempre cumplo lo que
prometo, me has traido una verdadera joya. La chica es preciosa.
-Prométeme que no la vas a lastimar.
-Oh tranquilo, no hace falta que te salga la
vena protectora de padre ahora. No voy a lastimarla, simplemente voy a saciar
mi necesidad de placer con ella. Recuerda que es mi pago por el dinero que te
presté. Tú mismo me la cediste por que no tenías con que pagar.
-Lo sé.
¿Quiénes son estas personas? ¿Qué quieren? ¿De qué están hablando? Tengo
miedo, me muevo en mi sitio, intento levantarme pero estoy atada a una silla.
¿Por qué estoy atada? ¿Qué quieren estos señores de mí? Asustada, estoy
asustada, empiezo a forcejear, miro a los señores que intercambian unas
palabras más, ellos ven que forcejeo y se acercan a mí, se quedan mirándome. No
dicen nada. Sólo me miran. Uno de ellos tiene cara de arrepentimiento en su
cara. El otro sonríe con maldad.
-¿Dónde estoy? ¿Qué quieren? ¡Suéltenme! Por
favor. Quiero ir a casa, mi madre estará preocupada. Por favor. -Las lágrimas
amenazan con salir, estoy muy asustada.
-Oh pequeña, no te preocupes. Tu mamá piensa
que vas a te vas a quedar en casa de una amiga a dormir. Ya nos encargamos de
eso.
-¿Qué quieren? -Grito. -Por favor, -suavizo la
voz. -déjenme ir a casa por favor. -Las lágrimas salen de mis ojos.
-Tranquila pequeña. Volverás a casa. -Vuelve a
decir el mismo hombre. -Pero antes tu y yo nos vamos a divertir mucho. -Me
intenta acariciar la mejilla pero le aparto la cara. -Oh, qué bien. Me gusta la
resistencia. -El hombre ríe muy fuerte. El otro hombre se queda en silencio, no
dice ni hace nada. Sólo observa.
-¿Puedo hablar con ella a solas? -Dice por fin
el otro hombre. El que habló conmigo asiente y sale de la habitación.
Me
fijo a mi alrededor, es una habitación común, la pared blanca, una cama en el
centro, una mesita de noche, un ropero, y todo eso que te puedes encontrar en
una habitación.
El
hombre se acerca a mí y se agacha delante mía para quedar a mi nivel, su rostro
se muestra arrepentido. No le conozco, pero en mi interior siento algo, una
atracción muy extraña, algo que me dice que yo he visto a este señor alguna
vez. Pero no lo recuerdo.
-Lo siento mi niña. De verdad que lo siento.
-El hombre acaricia mi mejilla con suavidad, recuerdo alguna vez haber sentido
esta caricia. Pero dónde. No lo recuerdo.
-¿Quién eres? ¿Por qué me tiene aquí? ¿Qué
quiere hacer conmigo? Por favor suélteme, déjeme marchar. Prometo no decir nada.
-Le digo mientras mis lágrimas caen por mis mejillas sin detenerse.
-No puedo pequeña, lo siento. Le prometía a
ese señor... -Su voz se quiebra.
-¿Quién eres? ¿Por qué siento que le conozco?
-Porque me conoces mi amor. ¿No te acuerdas de
mí? -Niego con la cabeza. -Claro, -Dice otra vez el hombre. -eras tan pequeña,
no sabes cuánto me arrepiento de haberlas abandonado. -No puede ser,
¿abandonarnos? ¿Quién es este señor? -Pero las cosas entre tu mamá y yo no iban
bien, yo era un maldito drogadicto y lo mejor fue haberme ido de allí.
-¿Papá? -La palabra `papá´ sale de mi boca en
un susurro. El hombre asiente con la cabeza. Ahora sé porque tenía la sensación
de que conocía a este señor. Ahora sé el por qué sentí eso cuando me acarició.
Él solía hacerlo cuando no estaba tomado. Cuando me pedía perdón por haberme
golpeado la noche anterior cuando venía borracho. Yo apenas tenía dos años.
-Perdóname mi niña. -Vuelve a decir.
-¿Por qué me pides perdón? ¿Por habernos
abandonado a mí y a mi madre, o por golpearme cuando estabas borracho cuando yo
apenas tenía dos años? -Mi padre se queda callado, no dice nada. -Porque si es
por eso ten por seguro que jamás voy a perdonarte, no sabes cuánto tiempo
estuvo mamá mal, las veces que deseé que no aparecieras esa noche. Apenas tenía
dos años y lo único que recibía de tu parte son golpes. ¿De qué te servía
pedirme perdón por la mañana si esa misma noche me volvías a golpear? ¡Dime!
-Le grito con fuerza. Puedo ver unas cuantas lágrimas salir de sus ojos.
-No es por eso por lo que pido perdón, sé que
eso ya no tiene vuelta atrás. Sé que tanto tú como tu madre jamás me vais a
perdonar por eso, eso lo sé. Pero yo no te pido perdón por eso. -Lo miro
atónita, mis lágrimas han cesado, pero no le digo nada. Él se seca sus lágrimas
y se levanta. -Tengo que irme. -Se da la vuelta y camina hasta la puerta.
-¡No! Espera. -Le grito y él se voltea para
mirarme. -¿Me vas a dejar aquí? Suéltame por favor.
-Se vuelve a acercar a mí.
-No ves que no puedo. -Apoya sus manos en las abrazaderas
de la silla en la que estoy atada, de forma que queda frente a mí, nuestras
caras muy juntas. -Tú eres mi pago.
-¿Qué quieres decir? -No sé qué quiere decir
con eso y me estoy asustando aún más.
-¿Es qué no lo ves? Le debo dinero a ese
señor, y le estoy pagando contigo. Él te lo dijo antes, se vais a divertir
mucho esta noche.
-No, -Las lágrimas vuelven a caer por mis
mejillas. -no puedes hacer eso. -Empiezo a forcejear para soltarme, pero es inútil.
-Tienes que ayudarme, -Le digo entre sollozos. -eres mi padre. No puedes dejar
que un hombre me toque. Por favor. Te lo suplico. No me dejes aquí.
-Ya cállate. -Me grita. Se separa de mí y
camina hasta la puerta.
Le
suplico que me ayude mientras forcejeo con las cuerdas, pero es inútil. Se ha
ido y el otro hombre entra en la habitación.
-Por favor, no lo haga. Déjeme ir. Se lo
suplico. -Las lágrimas no paran de salir. Estoy llorando, más bien sollozando.
El hombre se acerca a mí y se queda de pie frente a mí. Levanto mi cabeza para
mirarlo. -Por favor. -Vuelvo a suplicar.
-Lo siento pero tu padre me debe mucho dinero
y de alguna forma tengo que cobrarme.
Se
agacha para ponerse a mi altura e intenta besarme sin conseguirlo porque le
aparto la cara, a lo que él me la agarra con fuerza y me besa con furia. No
puede ser, mi primer beso y es a la fuerza con un viejo. No para de llorar,
intento forcejear para soltarme pero no lo consigo, tampoco consigo que el
hombre pare de besarme.
-Me gusta que las chicas forcejeen, así como tú.
-Por favor, por favor.
No
paro de rogar, pido ayuda pero sé que nadie me va a escuchar, llamo a mi madre
pero también sé que jamás me va a escuchar. Cierro los ojos mientra el hombre
me da besos por el cuello. Me siento asqueada.
El
hombre rompe mi camisa por la mitad y yo grito pidiendo auxilio pero otra vez
sin respuesta. Nadie va a venir a ayudarme. El hombre me desata una mano y
aparta la silla de mi lado, intento escaparme pero me es inútil.
Otra vez completamente atada, el hombre me vuelve a besar, pero esta vez
le muerdo el labio con fuerza, tanto que consigo hacerle sangre. Él gruñe del
dolor y se lleva su mano hasta la boca, y acto seguido me pega una cachetada
que hace que caiga a la cama, como puede consigue quitarme los pantalones
mientras forcejeo para que no lo consiga, pero es inútil otra vez.
El
hombre consigue quitarme el sujetador (Sostén) y manosea mis pechos tirando de
mis pezones, haciéndome daño. Yo intento luchar por liberarme mientras grito
suplicando que me deje y lloro, lloro mucho. No me puedo creer que vaya a
perder mi virginidad de esta forma. Yo siempre pensé que mi primera vez sería
dulce, con un hombre que verdaderamente me amara y yo lo amara a él con toda mi
alma como para entregarle mi virginidad. Pero de esta manera nunca me lo
imaginé.
Unos minutos después va bajando por mi cuerpo dando besos por todo el
cuerpo, jamás me había sentido tan asqueada. Puedo notar su erección contra mi
muslo izquierda y cierro los ojos del miedo y la repulsión que siento. Pido
ayuda mentalmente, pero ya dejo de forcejear. No me quedan fuerzas, no puedo ni
con mi alma. EL hombre agarra mi parte baja de la ropa interior y tira de ella
hacia abajo. Por un momento no siento nada, parece que haya parado, pero
entonces cuando estoy a punto de abrir los ojos siento como la erección del
hombre entra en mí por completo haciéndome daño. Entonces me retuerzo bajo el,
gritando, llorando pidiendo ayuda, rogando, pero él sigue, aumentando la
velocidad y yo cada vez más asqueada.
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-Despierta, mi amor por favor, despierta
bonita. -Oigo una voz, no sé quién es. -Amor, amor me estas asustando.
Entonces me levanto de la cama chillando llorando y bañada en sudor,
Justin está a mi lado y me abraza con fuerza. Mi respiración está agitada y
tengo miedo.
-Tranquila mi vida, tranquila. -Me tranquiliza
Justin. -A sido solo una pesadilla. Tranquila. Estoy aquí mi amor. Estoy aquí.
-Su voz suena preocupada y lo abrazo. Lo abrazo con fuerza, no quiero soltarlo,
no quiero que se aleje de mí. Lloro en sus brazos. Las lágrimas no paran de
salir, y no lo puedo evitar. -Shh... -Me intenta tranquilizar Justin. -Es solo
una pesadilla mi niña.
Ojalá fuera solo una pesadilla, y lo peor de todo es que todo eso me
pasó con solo 15 años. Quiero decirle estas palabras a Justin, pero no me
atrevo. Nunca antes le había contado esto a nadie. Ni siquiera a mis amigas
cuando les conté sobre mi padre biológico. Quise ahorrarme esta parte pues ni
mi madre lo sabe.
15
minutos después mi respiración se ha calmado, he dejado de llorar y Justin
acaricia con ternura mi cabello y planta tiernos besos en mi cabeza,
calmándome.
-¿Estás mejor? -Me pregunta. Yo asiento y me
retiro de él, lo miro a los ojos y él me sonríe, después planta un tierno beso
en los labios.
|Narra Justin|
Me
he pegado un susto de muerte cuando escuche gritar a ____ de esa forma, pensé que
algo le estaba pasando, pero parece que ha sido solo una pesadilla. No creo que
esta pesadilla sea casual, sé que algo le pasa es por eso por la que la traje
aquí.
Después
de decirle que la quería ella se acercó al lago y después de eso jugamos, reímos
y nos besamos mucho. La verdad que jamás me lo había pasado tan bien como me lo
pase con ella en una tarde.
Ahora estoy aquí, frente a ella después de una horrible pesadilla que
parece que ha tenido, he conseguido calmarla pues estaba muy agitada y ahora la
tengo frente a mí. Le doy un tierno beso en sus labios, para que sepa que estoy
con ella y que mientras yo esté aquí nada va a sucederle, yo no lo voy a
permitir.
-Metete en la ducha y quítate el sudor bonita.
-Le digo mientras le acaricio la mejilla con ternura, ella planta un beso
mojado en mis labios y se levanta de la cama adentrándose en el baño. Me
levanto de la cama y ____ vuelve a salir del baño.
-Justin, ¿me dejarías una blusa tuya por
favor? -La miro extrañado. -Es que mi pijama esta empapado en sudor y no me lo
voy a poner otra vez.
-Claro, ahora voy a buscar una para ti. -Le
sonrío y ella vuelve a entrar en el baño.
Mientras ella está en la ducha yo cambio las sábanas de la cama que están
bañadas en sudor y le traigo la camisa que me pidió. Luego me siento a esperar
a que ella salga, y unos 5 minutos después sale con sólo mi blusa puesta.
Se
ve tan jodidamente sexi en esa blusa que me dan ganas de comérmela. Pero no, no
quiero estropear esto.
-Ven, metete en la cama. -Le digo mientras me
levanto de la silla en la que estaba sentado y destapo la cama para que ella se
pueda echar. Ella obedece y se mete en la cama. Después la tapo con las sabanas
y el edredón. -Nos vemos mañana bonita, que descanses. -Me retiro para irme
pero ella me lo impide agarrando mi brazo.
-¿Dónde vas? -Me pregunta, puedo notar miedo
en su voz.
-A dormir, a mi habitación bonita. -Le digo
con voz tranquilizadora. Entonces ella me suelta y se hecha hacia un lado en la
cama destapando el lado que ella ha dejado libre. ¿Debo entender que ella
quiere que duerma a su lado?
-Quédate conmigo por favor. Duerme aquí, no
quiero quedarme sola. -No puedo negarme después de su pesadilla, Así que me
quito las zapatillas de andar por casa y me acuesto a su lado. Ella se acerca a
mí y me abraza. Coloca su cabeza en mi pecho y una de sus manos en mi cintura.
Yo la rodeo con mis brazos, abrazándola con fuerza, pero no demasiada.
Y
así ambos caemos en un profundo sueño que dura hasta la mañana siguiente, sin
más pesadillas.
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